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IMPOSIBLE AGRADECER TANTO CARIÑO
De vuelta a la realidad, todavía emocionado ante la jornada de anoche en el Teatro Principal. Nunca soñé poder llenar el escenario emblema de nuestra tierra. Era asombroso contemplar desde mi posición todos los pisos repletos de asistentes. La música me ha regalado algo único, por lo que muchas personas pagarían: acumular amigos en todos los pueblos y ciudades que hemos recorrido con la guitarra.
Gracias por todos vuestros mensajes, que respondo en la medida que puedo, poco a poco. Pero gracias desde ya. Gracias a Gema Rupérez, que en nombre de una entrañable peña «La Bodega«, me obsequió con un precioso ramo de flores; también a Carmen Magallón y «La Tirado», compañeras de Teruel de aquellos años, que también me regalaron flores; que me perdonen las tres: no supe reaccionar, no sabía qué hacer… Gracias a los que vinisteis de otras localidades fuera de Zaragoza, de esos pueblos queridos de Teruel, de toda la provincia de Zaragoza, gracias a los oscenses por venir…
Gracias a las autoridades aragonesas que decidieron acudir al concierto. Que eso signifique que van a asistir a otros eventos culturales. Que van a programar actividades para que los creadores sigan creciendo.
Gracias mis hermanos, hijos, nieta y sobrinos: tienen mucho mérito porque de su bolsillo se pagaron su entrada. Gracias, de paso, a los amigos de Alloza que se animaron a venir. Gracias a mi entrañable Cesáreo Hernández, con el que formé dúo en Teruel, y también vino ayer desde Torrebaja. Y a todos los «Paulinos» que siempre están al lado.
Gracias a los excelentes músicos: han causado asombro en todos los espectadores. A mí ya no me sorprenden, estoy habituado a su talento y amistad: José Luis Arrazola, Roberto Artigas, Coco Balasch, Kalina Fernández, Quique Casanova, y Richi Martínez. Gracias al equipo de producción, con Toño Berzal en cabeza. A la ayuda inestimable de Arantxa Orive y Mari Cruz Moreno, coordinando y manejando la web. A Kike y su equipo de sonido y luces (¡qué iluminación, ahora la he visto!).
Gracias a los colegas de los medios de comunicación: ¡cuánto cariño han puesto en sus crónicas y entrevistas! ¿Ven? ¡No nos odiamos!
Pero ya, definitivamente, sin vosotros, sin los espectadores, esto no sirve para nada. Gracias por molestaros en un lunes frío de diciembre. Estas muestras de afecto desmedidas pueden ser peligrosas; uno se puede creer que el afecto es sinónimo de calidad artística y se puede volver gilipollas. Que regrese todo a su ser, a la cotidiana normalidad de seguir acudiendo a Casetas a comprar fruta o al Vinos Chueca a tomar café. Pero eso no quita para que decir que nos encantaría poder pasear este «espectáculo» por todo Aragón. ¡Empiecen a llamar!