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Joaquín Carbonell: "La Movida fue nuestro Mayo 68"

Se cumplen 25 años de lo que se llamó la Movida, un movimiento juvenil y artístico que tuvo lugar al finalizar la dictadura franquista, y cuyo epicentro se señalizó en Madrid. Personajes y grupos como Almodóvar, Radio Futura, Burning, Nacha Pop, Rossy de Palma, Alaska, y un buen grupo de pintores y diseñadores, fueron el motor que arrastró a millones de jóvenes en toda España. En Zaragoza también se dio una enorme convulsión que se reconoció en una invasión de grupos de rock pop y sobre todo, en el cambio de hábitos: se comenzó a poblar la noche y todo adquirió un cierto aire de fiesta sin apenas prohibiciones. Joaquín Carbonell dejó la música en 1982, justo cuando Zaragoza se dejaba empapar por este movimiento, y siguió desde el periodismo, especialmente desde TVE en Aragón, la ola de este fenómeno.

- ¿En qué circunstancias le pilló la Movida?
Recién separado. Me separé en febrero del 80, lo recuerdo, después de haber presentado en Madrid mi último disco con RCA "Sin ir más lejos". A mediados de año me fui a vivir a un piso y comencé a conocer a gente con la que no había tenido mucha relación, gente de otros ambientes...

- ¿En 1980 ya se hablaba de la Movida en Zaragoza?
Yo creo que nunca oí esa palabra; bueno se decía "vaya movida que hubo anoche" y tal, pero hasta que no salió publicado en alguna prensa o escuchado en la tele de Madrid, nadie lo llamaba de ninguna forma.

- En todo caso, ¿esa "movida" era la misma que la de Madrid?
Muy parecida. Fue la reacción a la salida de un túnel. En 1975 muere Franco y aún se tardan unos años en reaccionar, los años de la transición. Yo creo que la fecha es la llegada del PSOE al poder, en 1982. Ese es el detonante para que la gente se echara a la calle con la simple intención de pasarlo bien, de liberarse de tanto muermo. En Zaragoza sucede lo mismo. Una eclosión de gentes muy ruidosas, con muchas ganas de vivir por la noche. Yo no he conocido años como los que van del 82 al 88 aproximadamente. Cinco o seis años.

- ¿Quiénes frecuentaban esos ambientes?
Gente de todo tipo: músicos sobre todo, tipos con mucha jeta, que en una noche formaban una banda y al día siguiente daban un concierto. Diseñadores, modistos, modelos, chicas de bar, disjockeys… Lo fundamental era las ganas enormes de pasarlo bien. Mi recuerdo más gráfico de aquellas noches es que nos reíamos mucho, a todas horas, por las mayores bobadas… Claro que quizás los petas ayudaban un poco… Por decirlo de una manera periodística, creo que los 80 fueron nuestro mayo del 68. De vez en cuando todas las sociedades tienen que escapar por algún lado, explotar, salirse de las costuras. La estampida a tanto muermo de los 60 y 70 fue la Movida.

- ¿Cómo era el ambiente en aquellas noches?
Había varios garitos que se recorrían todas las noches. Y siempre te encontrabas a colegas, daba igual que fuera lunes que sábado. Los garitos siempre estaban llenos. Se comenzaba por bares de la zona de La Paz, por José Pellicer también había buena marcha, y se acababa en las discotecas sobre las 3 de la mañana, no como ahora que acuden a las 6. Eso es una locura. A las tres, cuando cerraban los bares abrían las discotecas. Estaba el KWM que era el colmo de la modernidad, o sitios más marginales como el Roller's, en Fita. Y luego sitios más cutrecillos pero que los montaban los amiguetes y siempre se iba a hacer bulto, por ayudar. Solían durar poco. Recuerdo que una serie de personajes como Teles o Joaquín el Gordo, eran relaciones públicas, capaces ellos solos de levantar una disco. Teles sobre todo era un tipo, un fenómeno, el personaje más popular de la noche. Allá donde iba, reventaba la sala. Yo le hice un montón de entrevistas para periódico o para la tele...

- ¿Qué sucedía en una de esas noches?
Era imprevisible. Cada noche pasaba algo raro. Seguro. Siempre pasaba algo. Hombre, con personajes tan variopintos como los integrantes del Doctor Simón y los Enfermos Mentales, con Migueli, que ahora es manager en serio, con los diseñadores y modistos, chicas a montones… Con Angel Petisme, con el que salía mucho entonces. Con Barbero… Recuerdo que Barbero montó el gran festival de la plaza de toros en el que actuaba Petisme con el nombre de "¿Qué es el optimismo?" y fue cuando murió en accidente el cantante Eduardo Benavente, que venía al concierto con Ana Curra… Cada noche se montaba una pirula, un programa de radio o de tele. Yo estaba haciendo en TVE Aragón "Musicaire"...

- Ah, es cierto, ¿de cuándo es Musicaire?
Creo que se puso en 1983. Me lo encargó Maximiliano Alonso el director de TVE. En aquella época se hacían muchas locuras en el centro territorial de Aragón. Max permitía todo eso porque se dio cuenta de que sintonizaba con la calle, que estábamos en la onda. Hice muchos Musicaires muy arriesgados para la época, especialmente, dando reflejo de los grupos juveniles que nacían. Hicimos dos especiales con la "I Muestra de pop, rock", aquella movida a la que se presentaron 100 grupos de Aragón. Hice la primera actuación de Héroes del Silencio en la tele, que eran entonces cuatro chavalitos muy jóvenes que no tenían ni batería y tuvieron que ir buscando una por la ciudad para tocar. Hice programas sobre música minimalista, muy marcianos. Cosas de flamenco jondo, el rockabilly de Mauricio Aznar, en fin, absolutamente todo el mundo que hacía música en Aragón pasó por el programa. Y siempre en directo. Recuerdo un programa especial de Dr. Simón y los Enfermos Mentales, que aún hoy día causaría escándalo. El programa contenía algunos videoclips por el morro, y acababa con la aparición de Santi "Michelena", un obrero del turno de noche de la Opel, haciendo de locutor de telediario y diciendo que el presentador Carbonell había sido secuestrado por un grupo terrorista...

- ¿En serio?
Sí, hacíamos todo lo que se nos ocurría… Locuras que vistas hoy en día son muy infantiles, pero tenían un fondo muy corrosivo. Como cuando rodamos aquel documental de 30 minutos sobre la moda aragonesa "Buscando a Charly desesperadamente",por Monegros y Belchite, cuatro días con un cerdito al hombro a 40º y rodeados de modelos y gente del teatro. Allí estaban Carlos Martín, y toda la gente de su grupo de teatro Akratea Anemosa, con Balbino y tal, más Teles y Joaquín y los modistos y peluqueros. Un documental de promoción en el que no se escucha ni una sola palabra, es todo música. A la presentación del vídeo vino la directora general de Moda de España y se fue alucinada a Madrid. No pensaba que esas cosas se hacían en Zaragoza.

- ¿Tenía todo entonces un toque cultural?
Tenía un toque de diversión. Todo pasaba por divertirse y por epatar al burgués, que dicen los franceses. Se trataba de estar a la última. Había mucha preocupación por no parecer un paleto, así que todo el mundo hacía muchas locuras… Siempre estábamos con semanas culturales, debates sobre los últimos movimientos en prensa, con las revistas La Luna y cosas así, muy cibernéticas, muy pop, revistas de diseño, donde era imposible leer la letra tan pequeña… Todo el día estábamos con mesas redondas, muy enjundiosas debatiendo sobre cualquier bobada. Yo creo que era para tener una coartada sobre nuestro fin único y último que era ligar. La palabra clave era Ligar. Las chicas eran fáciles y los chicos estábamos todos salidos. Un paraíso. Yo creo que en cinco años no me acosté nunca antes de las 5 de la madrugada… Recuerdo aquellas madrugadas a las 8 de la mañana en el Faro de Juslibol, donde ya sólo acudía la resaca de la noche...

- ¿Drogas, bebida?
La diferencia con estos tiempos era que se bebía mucho o se colocaba uno pero no como una finalidad, sino como un medio. La gente salía y empezaba a beber o a fumar porros habitualmente. Había poca coca porque no había mucha pasta. Petas y cervezas. Y claro, a las ocho de la mañana todo el mundo estaba bolinga. Pero de una forma inadvertida, lenta, paulatina. Nadie se quería emborrachar. Se bebía para estar alegre. No nos gustaban los borrachos. Por eso a las 8 de la mañana íbamos al Loro, por la Magdalena, a comer huevos fritos con chorizo y morcilla para reponer fuerzas...

- ¿Qué se escuchaba en los bares?
Música de puta madre. No como ahora. Casi todos los garitos ponían mucha música española, no latina. Española. Cosas de Gabinete, de Radio Futura, Burning, sonaban los Toreros Muertos, los Ronaldos, Nacha, en fin… Jamás en un garito se escuchaba una balada, nunca. Estaba prohibido. Esas baladas que ahora cantan todos los que quieren ser cantantes, como Bisbal o Civera, entonces no existían. Si se ponía a Raphael o Camilo Sesto era para hacer risas, nunca en serio, por eso Raphael era el cantante más imitado por los cómicos. Yo es que veo ahora lo que veo y alucino...

- ¿En esa época conoces a Sabina?
A Sabina lo conozco en 1980 en Madrid. Sí, fui a la Mandrágora y allí me topé con él y con Krahe y Pérez. Pero con Sabina hice mejores migas. Él conocía ya mis discos y así me lo dijo, y me hace ver que admira a Brassens, con lo que tenemos mucho en común… Solía ir bastante por Madrid y en un par de veces me invitaron a cantar canciones de Brassens. En una de esas sesiones grabé con mi casette el "Piratas en la Mandrágora", que ahora corre por medio mundo. Estar con Sabina también era exponerse a que pasara cualquier cosa por la noche. En esa época yo escribía en El Día y recuerdo haber entrevistado a muchos cantantes de Madrid. Después de pasar la noche en la Mandrágora yo acababa en casa de Joaquín, porque no tenía donde ir en Madrid. A las 6 de la mañana te metías en una cama de la calle Tabernillas, y amanecías con cuatro en esa cama… Los músicos, amigos, amigas, en fin, era una especia de comuna hippie muy amistosa. Otras noches tomábamos una botella de whisky Sabina y Sisa que estaba por Madrid y acabábamos en casa de Joaquín cantando boleros, rancheras y habaneras a tres voces. Yo grabé una casete, porque entonces iba con mi Sony a todas partes, pero perdí la cinta. Una putada porque aquello era un incunable… Siempre que me ve, Sabina me pregunta si la he encontrado...
¿Sabes? Se habla de la Movida como si fuera una corriente conocida por sus protagonistas. Y no. Nadie era consciente de que participaba en un movimiento de nada, simplemente se tenían muchas ganas de pasarlo bien. Éramos modernos sin saberlo. Y en esas noches sucedía todo eso porque coincidió una época política de tolerancia, nada más. Si manda Fraga y sus amigos allí no se mueve nadie.

- ¿Cómo era la juventud entonces?
Yo creo que mucho más gilipollas que ahora, en el sentido de que éramos muy ingenuos. Gente bastante sana, muy solidaria, muy colega. Se comienza a desprender de la dependencia por la política, porque había sido un mal rollo, y se pasa a vivir la solidaridad de la calle. La gente entonces no estaba quemada como ahora, se reía mucho. No se pasaba las horas muertas mirando la tele, salvo para ver programas como "La edad de oro", de la Chamorro, que era capaz de poner un concierto en directo de Lou Reed. ¡En directo desde Prado del Rey! No existía ese beaterío que vivimos ahora, con tanto poder por parte de la derechona. Se notaba un aire de libertad en la calle, que yo hace tiempo que no detecto...

- Os sucederían muchas anécdotas...
A unos más que a otros. La importancia de las anécdotas venía dada por la categoría de los nombres al parecer, pero en "provincias" también pasaban cosas aunque no hubiese un famoso detrás. Yo he vivido grandes movidas con Dionisio Sánchez, cuando estaba al frente de El Grifo, que era algo más que un grupo de teatro, era una fábrica de surrealismo y contestación. Dionisio era tremendo entonces, lo más fuerte que he conocido en mi vida. Con él siempre pasaba algo incontrolado. Yo lo llevaba de vez en cuando a la tele y era impresionante. Yo me he encontrado en Barcelona con el enano de la Orquesta Mondragón y su mujer que medía 1.80 y nos han dado las cinco por las Ramblas. O con Miguel Ríos, después de su llenazo en la Romareda, darnos un paseo por Zaragoza desierta a las cuatro en un descapotable gritando. O la noche que llevé a Emma Cohen a ver a unos travestís en un garito infame… O pasarnos las noches en el Oasis en la época en que era el Oasis de verdad. Aquellos duelos a muerte que hacían Antonio y El Titi, con su "¡Libérate!". El Oasis fue tremendo, perfecto para llevar a las chicas nuevas y asombrarlas. Enrique nos ponía un palco con champán y después de la función íbamos a saludar a todas las vedettes a los camerinos, que eran amigas. Eso para una chica bien era muy fuerte...
Lo más gordo que me ha pasado fue con Poch…

- ¿El de Derribos Arias?
El mismo. Fue una noche de alucine. Era verano y yo estaba en Alloza. Derribos actuaba en Alcañiz y allí nos fuimos unos cuantos. Al acabar saludamos a Poch y le invitamos a venir a cenar a Alloza, a 50 km, el Teruel profundo. Llegamos a Alloza, a las 4 de la mañana, con una tajada impresionante, ocho o nueve personas y nos fuimos a la masía de una chica que estaba a unos 4 km. Fuimos andando con Poch tirándose por el campo de vez en cuando y saludando a todos los arbustos que se encontraba. Llegamos a la masía, recenamos y nos acostamos, cada uno donde pudo. Todos mezclados porque faltaban camas. Cuando comenzaba a amanecer viene el padre de la chica con una escopeta de dos cañones pegando tiros. Imagina. ¡La gente tirándose por las ventanas en pelotas! El padre gritando que nos va a matar a todos. ¡Poch corriendo por el campo sin saber adónde ir ni entender nada! Cada uno por su lado, a la desbandada. Bueno, yo me fui para mi casa, y al día de hoy no he podido averiguar qué pasó con Poch, si fue capaz de regresar a Alcañiz, quién lo llevó, si murió alguien...

Jaime Aliaga



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