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Heraldo de Aragón, 10 de abril de 2005

CARBONELL, EL MEJOR CANTAUTOR ACTUAL

Sigue haciendo acopio de ingenio para escribir letras y dominando con aplomo los recursos para moverse por los más variados géneros ¿No se lo creen? Carbonell es el mejor cantautor actual.

Por Matías Uribe

Allá quien no lo vea o, mejor, no lo oiga, pero, aunque suene a afirmación exagerada, Joaquín Carbonell es en estos instantes el mejor cantautor español. Con Sabina y Serrat lisiados, sin noticias de Llach, Aute y Amancio Prada y con aquella prometedora generación de los noventa prácticamente hundida, cuando no prostituyendo su nombre en estúpidos concursos televisivos, el cantautor aragonés es el único que mantiene enhiesta la bandera de la canción popular hecha con decoro e inteligencia y cantada de manera pulquérrima. Otra cosa es que los grandes medios de comunicación, y no digamos las multinacionales del disco, no reparen en él y tenga que ir de tapadillo y de francotirador.

Su anterior álbum, "Sin móvil ni coartada", fue una estupenda lección de construcción musical y literaria, con canciones que despertaban emociones a raudales, hechas con fibra de la mejor tradición urbana, un desafío al sabinismo más puro, que ahora tiene continuidad en un nuevo álbum, a punto de ver la luz, bajo el nombre de "La tos del trompetista"... ¿Cómo? Sí, tal cual, un título rebuscado pero con intención, según comenta Carbonell en su web: "Estuve muchos meses dándole vueltas a un título, no lo encontraba o los que hallaba me parecían vulgares. No me gusta poner nombres obvios, lugares comunes, aspiro a encontrar frases únicas. Por eso dedico mucho tiempo. Creo que mis títulos son originales. En libros tengo: 'Misas separadas', 'Laderas de ternero', 'Apaga y vámonos', 'Las estrellas no beben agua del grifo'. Y en discos, estos tres últimos: 'Tabaco y cariño', 'Sin móvil ni coartada' y ahora 'La tos del trompetista'. Aspiro a que sean inolvidables".

El nuevo disco es un fructífero paseo por géneros diversos como el bolero, el vals, el pop, el swing, la rumba... vistos desde una óptica instrumental refinadísima y atípica, y con un acabado que roza el perfeccionismo enfermizo. "Los que trabajamos con un material orgánico como es la letra y la música, los que aspiramos a emocionar a través del relato, sabemos que hay que elaborar las letras como una catedral: no puede faltar ni sobrar nada, si no se cae. Los 'cantautores' utilizamos el cemento de la palabra, y ésta debe ser perfecta: debe emocionar, debe ser ingeniosa si así se requiere, debe ser original (hay muchos cantautores que funcionan con el piloto automático), no puede admitir tópicos ni ripios… Y eso cuesta mucho trabajo".

Amigo y admirador de Sabina, Joaquín Carbonell exuda sabinismo descarado a través de las letras y las melodías de sus dos últimos discos, algo que para unos puede ser un hándicap y para otros virtud incontestable. Para el cantautor aragonés, que no esconde este filosabinismo, el de Jaén abrió un camino que se adapta perfectamente a sus inquietudes creativas: "Sabina "inventó" una manera de hacer canción de autor, algo que ya existía en América desde hace años pero que aquí nadie se atrevía a poner en práctica: fue el cambio de temas de lo rural a lo urbano, salvedad sea hecha de Aute".

Cantautores, una raza que se resiste a morir pero con subidas y bajadas de montaña rusa. Carbonell no quiere entrar a valorar si él es el mejor o el peor pero sí lanza un mensaje a los más nuevos: "Los cantautores se van haciendo mayores y los herederos no aportan nada. Siguen la estela, es cierto, pero no llegan para revolucionar el mundo de la música. Un dato que me desagrada: sus canciones no tienen sentido del humor, no utilizan la ironía. Son muy sentenciosos. ¡Chicos, relajaros un poco!"

Vino de Teruel a Zaragoza hace treinta y cinco años. Iba para rockero o para poeta folkie, pero le pilló por medio la riada de la canción popular y se convirtió en uno de los tres cantautores emblemáticos de esta tierra. Su primer disco, "Con la ayuda de todos" (1976), sigue siendo una verdadera joya poética y musical, de lo más hermoso que se ha hecho en Aragón. Aquel estilo, sin embargo, ha dado paso a un tipo de canción más urbana y actual, aunque sin perder las tres grandes virtudes de toda su obra: ingenio, poesía e ironía. Carbonell ni tiene tos, que se quitó del tabaco hace tiempo y canta mejor que nunca, ni toca la trompeta, pero fabrica canciones que nadie como él hace ahora en este país. Se merece el éxito masivo, aunque eso le obligaría a algo que no le gusta: a estar más tiempo en los bancos que en el local de ensayo.


EN LA RED
La web de Joaquín Carbonell, www.joaquincarbonell.com, es de esas que obliga a detenerse detenidamente, valga la reiteración. Está llena de datos sobre su trabajo y su trayectoria pero al tiempo es como un libro de reflexiones que despiertan la sonrisa permanentemente. Sus auto entrevistas son de un ingenio tronchante. No digamos esos comentarios televisivos, un ejercicio de sátira e imaginación repetido día a día desde hace ni se sabe cuántos años. En la página hay también un diario de la grabación del nuevo disco, galería de fotos, información sobre sus libros -el último, una biografía de El Pastor de Andorra-, fechas de conciertos..., y se pueden descargar canciones de sus discos en RCA, lamentablemente descatalogados. Da mucho de sí.



©2005 Sitio oficial de Joaquín Carbonell